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TOP 5 PLANTAS COMESTIBLES SALVAJES

La Madre Naturaleza nos brinda maravillas insospechadas. Las plantas silvestres comestibles abundan en nuestros bosques, campos y jardines. Pero tenga cuidado, elegir requiere una buena dosis de conocimiento y muchas precauciones. Por lo tanto, antes de comenzar, debe aprender a identificar plantas comestibles silvestres de un profesional. Entonces, ¿planeas ir al bosque a elegir las tuyas? ¡Obtén un primer vistazo de 5 plantas silvestres comestibles que hacen maravillas en la cocina!


# 1 Ortiga (Urtica dioica)

¿Quién hubiera creído eso? La ortiga, esta planta punzante que enrojece las pantorrillas de los caminantes, es deliciosa y llena de beneficios para nuestra salud. Sus hojas peludas, dentadas y puntiagudas son ricas en vitamina A, B y C. También es una buena fuente de nutrientes (hierro, calcio, magnesio, potasio y fósforo) y proteínas. En cuanto al sabor, apreciamos su sabor vegetal que evoca las judías verdes. Cocinamos ortiga hervida o guisada, en sopa, quiche o incluso pesto.

La ortiga se cosecha en la primavera. Evite las hojas que están demasiado avanzadas y favorezca los brotes jóvenes, que son más tiernos y sabrosos. Como con todas las plantas comestibles, cómelo solo si estás seguro de haberlo identificado correctamente. Tenga cuidado de no recogerlo de los bordes de carreteras o campos tratados, y asegúrese de que no haya sido manchado por animales. Para evitar desanimarse por sus pequeños pelos punzantes, recuerde llevar un buen par de guantes para no pincharse los dedos mientras los recoge.

# 2 Ajo silvestre (Allium ursinum)

¡Los fanáticos apreciarán el fuerte olor del ajo silvestre, lo que garantiza una comida llena de sabor! Parece que los osos lo hicieron bien, o tal vez lo consumen por sus propiedades curativas. El ajo silvestre es efectivo contra los parásitos intestinales y facilita la digestión. Su contenido de vitamina C y caroteno también lo hace interesante desde un punto de vista nutricional. Pero es sobre todo su sabor pronunciado, cercano al de las cebolletas, lo que nos gusta particularmente. Se usa fresco para dar sabor a diferentes platos y preparaciones. Por ejemplo, será excelente con una ensalada de pepino o en una sopa. También condimentará brillantemente un trozo de mantequilla, mayonesa o incluso un tofu ligeramente insípido.

Esta pepita culinaria crece en la maleza. Tenga en cuenta: como muchas otras plantas silvestres comestibles, el ajo silvestre se puede confundir fácilmente con las plantas no comestibles. Se han registrado varios casos de intoxicación grave o incluso mortal después de la confusión con especies que parecen dos gotas de agua. En particular, el ajo silvestre puede confundirse con colchicum y aftas, que son particularmente tóxicos. Nuevamente, no dude en hacer una pequeña pasantía con un botánico experimentado para aprender a reconocer el ajo silvestre con certeza y disfrutar de sus beneficios.



# 3 Diente de león (Taraxacum officinale)

¿Sabías que esta planta también se llamaba diente de león? El contorno de sus bonitas hojas evocaría los dientes del famoso rey de la sabana. De cualquier manera, el diente de león tiene la mayor parte de nuestra dieta. Sus hojas contienen vitamina C pero también vitamina A y B y minerales como potasio, calcio, hierro y fósforo. Entre otras cosas, es reconocido por sus virtudes diuréticas. Su sabor amargo, que recuerda a la escarola, atraerá a los paladares sazonados. Las hojas de diente de león se comen con mayor frecuencia en ensaladas, pero también se pueden cocinar. También se pueden usar para dar sabor a sopas o salsas. Las flores de diente de león se usan para hacer jarabes o jaleas.

Al cosechar, prefiera las hojas más jóvenes y las blanqueadas o decoloradas. Este último será menos amargo y más tierno. Consejo rápido: para reducir el amargor de las hojas, considera blanquear tus dientes de león. Nada podría ser más simple: solo necesita privar a la planta de luz por un tiempo cubriéndola con una campana o una maceta.



# 4. Langosta negra (Robinia pseudoacacia)

¿Hueles ese olor dulce que invade las carreteras desde el mes de mayo? Puede ser el árbol de acacia. Este árbol orgulloso está vestido con delicados racimos de flores blancas en primavera. ¡Este árbol de miel es la delicia de las abejas, pero también de las espigas! Elija algunos de sus farandles florales y conviértalos en increíbles donas. Ricas, crujientes y sutilmente perfumadas, estas papas fritas con flores de acacia agregarán un toque de originalidad a sus desayunos soleados.

Tenga cuidado, la acacia a veces se confunde con el laburnum común o la falsa ébano, ¡lo cual es muy tóxico! Evite las flores de color amarillo brillante del laburnum común y tenga en cuenta los fragantes racimos de flores de acacia blanca.



# 5 Zarza (Rubus fruticosus)

Con sus afiladas espinas, la zarza es otro terror para los caminantes. Sus arbustos, a menudo percibidos como amenazantes, se cubren en otoño con deliciosas moras silvestres con un sabor dulce y suave. Estas pequeñas pepitas de sabor también son aliadas para la salud. Contienen varios minerales (potasio, magnesio, calcio, cobre, hierro, manganeso) y vitaminas (A, B y C). Se comen frescos, pero también cocidos. Las moras son deliciosas en jugo, compota, mermelada, pastel, pero también en licor y vino. Las hojas de zarza se consumen por sus propiedades curativas. Se encuentran, por ejemplo, en forma de té de hierbas.

Escoger moras silvestres requiere algunas precauciones para no ser arañado por sus espinas. Al igual que con cualquier colección de plantas silvestres, en la medida de lo posible, evite cosechar cualquier cosa cerca del suelo que pueda haber estado sucia.

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Dulce, ajo, amargo o picante pero siempre fragante, las plantas silvestres comestibles prometen maravillas gustativas para las papilas gustativas de los recolectores más exigentes. Son un tesoro natural que debe cosecharse con la mayor precaución, pero también con cuidado y moderación. Aprenda a reconocer no solo las especies peligrosas sino también las plantas protegidas que podrían desaparecer si se recogen en exceso. Para disfrutar de la generosidad de la tierra el mayor tiempo posible, cosecha poco, ¡pero cosecha bien!


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