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¿Cómo cuidar el jardín en otoño?

El otoño es una hermosa época del año y el jardín todavía tiene muchas flores que ofrecer, frutas que dar y tareas por hacer. Cosechar, limpiar, mantener, podar, acolchar, sembrar y plantar son tareas que te esperan. Te hacemos un pequeño recordatorio...


Limpieza de superficies y accesos

En otoño, los caminos, los parterres y el césped suelen estar invadidos por hojas muertas, ramitas, ramas, paja y otros residuos secos.

Antes de realizar las últimas tareas de mantenimiento y protección antes del invierno, asegúrate de limpiar la zona.

En primer lugar, hay que recoger las hojas muertas y depositarlas en el compostador –se recomienda triturarlas previamente en el caso de las más duras– o llevarlas al centro de eliminación de residuos.

Para este trabajo de recogida existe toda una gama de métodos y equipos: escobas, rastrillos de césped, barredoras de césped manuales o mecánicas, recolectores de hojas, sopladores de hojas...


Las malas hierbas que han crecido entre las losas, al pie de los muros bajos y a lo largo de los bordes se eliminan enérgicamente. Manualmente con una azada, un rascador, una gubia, una cuchilla para desherbar o una escardadora mecánica.

Para áreas más grandes, puedes utilizar una desbrozadora térmica eléctrica o una desbrozadora térmica de gas. Seguramente habrá que repetir esta operación en primavera, pero haciendo esta primera limpieza otoñal, te habrás adelantado bastante.

Cuando se acerca el otoño, también es útil hacer un balance de los adoquines, las baldosas, el suelo, en general.

Desde el control de las malas hierbas hasta cepillar y raspar el moho y el musgo para evitar que nos resbalemos. Utilizar un limpiador de alta presión es una buena opción.

Rellena las grietas y los pequeños agujeros antes de que empeoren con la lluvia y el frío y añade grava en las zonas que haga falta.



Cortar y cuidar el césped

La recogida de hojas secas afecta, obviamente, a las zonas de césped del jardín.

Pero esto no es lo único que hay que hacer para mantener el césped en otoño.

Harán falta una serie de tratamientos para devolver la vitalidad, reparar y preparar el césped para el invierno.

La escarificación, rascar el césped para eliminar el musgo y la paja, por ejemplo, es una de las operaciones que debemos realizar, contando siempre con las herramientas adecuadas como son los escarificadores manuales o mecánicos.

La aireación, llevada a cabo mediante patines de aireación, es también necesaria, dará al césped un soplo de aire fresco, al igual que la escarda.


El recebado y el esparcimiento de abono (especial de otoño) combatirán el empobrecimiento y la posible pérdida de fuerza. Dependiendo de la superficie a cubrir, existen esparcidores más o menos eficaces.

A veces será necesario volver a plantar. El otoño es la mejor época del año, ya que es el momento ideal para sembrar nuevas parcelas de césped.

Asegúrate de que las temperaturas sean suaves, no menos de 10°C, que no llueva y que haya poco viento.

Por último, el otoño es el momento de la última siega –en octubre o noviembre, según el clima–, hay que hacer un corte más alto de lo habitual, idealmente entre 6 y 7 cm.



Limpieza y poda de plantas

El otoño es un momento crucial en la vida de las plantas. Marca el inicio del reposo vegetativo para algunas, la muerte para otras y el asentamiento para otras.

Lo más frecuente es realizar una poda de limpieza. La poda más severa se realizará generalmente más tarde, a finales del invierno o en primavera, para no debilitar la planta antes de que tenga que enfrentarse a los rigores del invierno.

Esta poda de mantenimiento, por tanto, suele consistir en la eliminación de la madera muerta, las ramas dañadas o problemáticas. El objetivo es mejorar o recuperar la silueta. También se trata de airear la tierra, permitiendo a la planta aprovechar al máximo la luz y el calor, bienes escasos en esta época del año, y deshacerse de la humedad, que a menudo favorece el desarrollo de enfermedades.


Las plantas trepadoras se adelgazan, las ramas se acortan para resistir mejor los días de viento.

Septiembre es un buen mes para podar setos, topiarios y otros arbustos de hoja perenne.

En octubre puedes podar los árboles y arbustos de floración estival, en noviembre las coníferas cuando el clima lo permita, pero también los rosales remontantes. Para estos últimos, además de la poda principal en primavera, puedes realizar una prepoda al final de su floración.

Comienza a acolchar la base de las plantas más frágiles. Dependiendo del clima, las plantas liofilizadas se cubren con un velo de invierno o se colocan bajo techo en el caso de las cultivadas en macetas.

Arranca las plantas anuales que hayan terminado de florecer.

Continúa limpiando con diligencia las plantas que aún están floreciendo, cortando las flores marchitas a medida que avanzas, y sigue desbrozando y limpiando en la base de las plantas cuando sea necesario.



Siembra, plantación y trasplante en el jardín

Con la limpieza y la poda ligera hechas, el jardín parece un poco vacío. Pero también es el momento mágico en el que todo vuelve a ser posible. Este otoño, planta tus parterres, rocallas y macizos, respetando las necesidades de cada uno, las distancias, la profundidad de plantación...

Planta bienales (alhelíes, nomeolvides, margaritas, pensamientos, violas, etc.); bulbos de primavera (allium, anémonas, azafranes, fritillarias, jacintos, lirios del valle, muscari, narcisos, campanillas, ranúnculos, escilas, tulipanes, etc.); plantas de brezo (brezo, camelia, dafne, rododendros, etc.); plantas perennes de floración (por ejemplo, brezo, camelia, dafne, rododendros, etc.); y plantas que florecen bien. También planta plantas perennes de floración invernal (o para el año siguiente) y gramíneas; árboles y arbustos, para todas las estaciones, con flores o follaje decorativo, de hoja caduca o perenne; rosales –en contenedores o con raíces desnudas (a partir de finales de octubre)– que tendrán así tiempo suficiente para arraigar antes de la siguiente temporada.

Desentierra las plantas perennes de floración estival que lleven dos o tres años en el suelo y divídelas. Vuelve a plantar en las mismas condiciones que antes.

En cambio, en las regiones con inviernos rigurosos, a partir de noviembre, introduce los bulbos de gladiolos o dalias. Si se conservan en buenas condiciones, lejos de la luz, pueden volver a plantarse en la primavera siguiente.

Mueve todo lo que haya que mover, las plantas que estén demasiado apretadas, mal expuestas, que no estén lo suficientemente resaltadas... Asegúrate de mantener un espacio generoso para ellas.

Consejo Jardiland: el otoño también es un buen momento para sembrar las plantas anuales más resistentes. Las caléndulas, los guisantes de olor, la lavatera y la escholtzia florecerán antes en la primavera siguiente. La siembra puede realizarse en campo abierto en las regiones de clima suave. Para otras regiones, utiliza un refugio improvisado.



Cosecha, mantenimiento y plantación en el huerto y en el jardín

El otoño sigue siendo una época de cosecha.

Dependiendo del clima, es posible que todavía tengas la oportunidad de llenar tu cesta con verduras de verano como tomates, berenjenas, calabacines y pimientos.

También es la temporada alta de muchas hortalizas de raíz –remolachas, zanahorias, nabos, chirivías, etc.– y el comienzo de la temporada de muchas cucurbitáceas, calabazas de todo tipo y otras calabazas.

Los canónigos, las espinacas, los rábanos de invierno y los tubérculos como las alcachofas de Jerusalén harán las delicias de los tuyos a pesar de las primeras heladas.

Cubre los puerros con un mantillo para que sea más fácil cosecharlos en caso de heladas y suelos duros.


Bajo los cielos más templados, siembra las hortalizas de invierno y las delicias de principios de primavera: rábanos, lechuga, rúcula, judías, guisantes, espinacas, ajo rosa, brócoli y otras coles.

Otros soportan el frío, las heladas y la siembra a finales de otoño, o incluso el invierno: las cebollas, las zanahorias tempranas, el colinabo y algunas hierbas como el eneldo y el perifollo.

No dejes tus parcelas desnudas. Como mínimo, en una parcela vacía, hay que palear la superficie, añadir estiércol o compost y cubrirla con hojas muertas, por ejemplo. También puedes mantener unas cuantas plantas para dar cobijo a la pequeña fauna o unas cuantas flores para alimentar a los últimos insectos buscadores. Al descomponerse lentamente, las plantas aportarán algunos nutrientes al suelo y las raíces airearán la tierra en profundidad.

Las parcelas vacías también pueden sembrarse con abono verde; esto frenará el crecimiento de las malas hierbas y nutrirá el suelo para la siguiente siembra. Elige tu planta en función de la naturaleza del suelo y de los futuros cultivos.


En el huerto se cosechan manzanas, uvas y peras, a veces también algunas ciruelas, nueces y castañas.

Limpia todos los árboles frutales pequeños: frambuesas, grosellas, arándanos, fresas, etc.

El final del otoño es también el momento adecuado para la poda de invierno de algunos frutales como el albaricoque, el almendro, el cerezo, el caqui, el níspero, el manzano, el peral, el ciruelo, el castaño y el avellano.

Limpia tu huerto a fondo. Deja el suelo libre de hojas y ramas. Abona el suelo con estiércol orgánico o compost bien descompuesto.

Trata también tus árboles en previsión del regreso de las enfermedades parasitarias.


Por último, el otoño es también la mejor época para plantar en el huerto. Los árboles jóvenes, plantados en suelos cálidos, tendrán varios meses para establecerse y comenzarán a crecer de forma más dinámica en primavera.

Ten en cuenta el tamaño de los árboles en su madurez y proporciónales espacio suficiente al plantarlos.

Consejo Jardiland: para optimizar tus posibilidades de éxito, no olvides recubrir las raíces con un barro fertilizante, el praliné, para favorecer su recuperación y evitar que se sequen.

Después de todo este trabajo otoñal y antes de que llegue el frío, es hora de limpiar las herramientas, el equipo y las instalaciones.

Asegúrate de que están secas y sin hielo, desinfecta, afila, desagua, repara, ordena, elimina el material irreparable en un centro de eliminación de residuos y haz un balance de las compras necesarias.


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