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Cuidado de una orquídea de interior en maceta

La orquídea en maceta aporta elegancia, exotismo y un toque de exuberancia a su hogar. Su estética esbelta, aérea y a veces compleja podría hacernos pensar que es frágil y muy difícil de cultivar. Sin embargo, su resistencia estará a la altura de su belleza si le das algunos cuidados y sencillos gestos de mantenimiento...



¿Qué entorno para su orquídea de interior?

El cultivo exitoso de una orquídea de interior en maceta significa, en primer lugar, ofrecerle el entorno adecuado en términos de ubicación, contenedor y sustrato elegido en el momento del trasplante.


Ubicación


Dé a su orquídea de interior el lugar que se merece...

  • Una exposición muy brillante, lo más larga posible en un día.
  • Una temperatura equilibrada, idealmente entre 18°C y 21°C, que no baje de 15°C y no supere los 25°C.
  • Un espacio con buena circulación de aire y ventilación diaria (abrir las ventanas durante 10 minutos al día es suficiente para renovar el aire).
  • Procure no dejar su planta en corrientes de aire, a la luz directa del sol, demasiado cerca de una fuente de calor, pegada a un cristal o expuesta incluso a una breve ola de frío.
  • Según la variedad, ofrézcale una estancia al aire libre en verano en las mismas condiciones.




Contenedores

En cuanto al tarro, quédate con el que compraste. Es perfecto para ello: perforado, transparente... Esto le permitirá vigilar el estado de las raíces y el nivel de humedad de su orquídea. Colócalo en un recipiente lo suficientemente grande como para que el aire circule.

Y para elegir, date un capricho: en tu centro de jardinería favorito encontrarás una amplia gama de contenedores dedicados más específicamente al cultivo de orquídeas.
Las formas cilíndricas o curvadas son el complemento perfecto para el eje ligeramente arqueado de su Phalaenosis; en nuestras estanterías encontrará muchos colores a juego con su elegante orquídea mariposa.

Para una Cymbidium elegirá un recipiente más grande y ligeramente más pesado para acomodar el follaje más generoso de esta voluptuosa orquídea. Este es también el caso de su Dendrobium y su dúo de tallos especialmente robustos y bien provistos.

Sustrato y trasplante

Si ve que las raíces se enrollan sobre sí mismas y se atascan en el fondo de la maceta, el sustrato se ha secado... ¡probablemente su orquídea necesite un trasplante! Se trata simplemente de renovar la mezcla de cultivo. Esto se suele hacer cada dos o tres años después de la floración.

Elija una maceta del mismo tamaño o ligeramente mayor que la anterior, pero no demasiado grande, ya que a la orquídea le gusta estar apretada.

La calidad del sustrato es crucial y su composición debe responder a las necesidades muy específicas del sistema radicular de su planta. En la naturaleza, la orquídea, una planta conocida como epífita, crece fuera del suelo y se adhiere a otra planta, el tronco de un árbol por ejemplo, para crecer; son estas condiciones particulares las que el sustrato debe reproducir de alguna manera...

El trasplante es una operación sencilla; actúe por etapas...

  • Retire las flores marchitas y las hojas dañadas o amarillentas;
  • Retire las estacas, saque la orquídea de su maceta y retire con cuidado el sustrato;
  • Con la ayuda de unas tijeras de podar previamente desinfectadas y bien afiladas, corta limpiamente las raíces dañadas, podridas, blandas, sin brillo o huecas;
  • Deposite una primera capa de sustrato, previamente humedecido, en el fondo de la maceta y coloque la orquídea con las raíces extendidas;
  • Termina de llenar la maceta hasta el cuello de la planta y rellena ligeramente pero de forma uniforme;
  • Vuelva a colocar con cuidado la olla en su tapa;
  • Nebulice las partes visibles y mantenga la planta en un ambiente húmedo.
  • Espere a que la planta vuelva a vegetar (de 2 a 4 semanas después del trasplante) para regar el sustrato y al menos 2 meses para aplicar el abono.




¿Qué riego para una orquídea de interior?

No todas las orquídeas tienen las mismas necesidades de riego, pero todas tienen requisitos comunes: no tener agua estancada en las raíces, pero sí una buena humedad ambiental.


La calidad del agua


La elección del agua es importante. Utiliza preferentemente agua de lluvia. Si sólo dispone de agua del grifo, déjela reposar durante mucho tiempo antes de utilizarla para que la cal se asiente. Debe estar siempre a temperatura ambiente. Hay que evitar el agua que pasa por un ablandador de agua porque es tóxica para la orquídea.


Riego


Siga las instrucciones específicas de su orquídea, pero como regla general, para el cultivo en interiores, es suficiente con un riego semanal. En un ambiente poco caluroso y con mucha humedad, incluso puede bastar con nebulizar el follaje. Un buen punto de referencia: las raíces; obsérvelas; ¡se vuelven blancas cuando tienen sed!

Cuando llegue el momento, riegue abundantemente o deje la olla en remojo durante unos minutos y luego déjela escurrir.
Tenga cuidado de no dejar agua estancada en el fondo de la maceta, en el cacharro o en el platillo.


La higrometría


También debe controlarse el nivel de humedad ambiental.
Si está equipado con un higrómetro, debe mantenerse en torno al 60%.
Si el ambiente es demasiado seco -sobre todo en invierno, cuando la calefacción está encendida-, coloca tu maceta sobre un lecho de grava o perlas de arcilla y mantenla húmeda.




¿Cómo alimentar y tratar una orquídea de interior?

También en este caso, no hay nada complicado en el cuidado de su orquídea, ¡sólo unos buenos reflejos y simples atenciones!


Gestos de belleza

Elimine las flores marchitas sobre la marcha; además de ser antiestéticas, podrían favorecer el establecimiento de plagas. Elimine también las hojas amarillentas tirando de ellas suavemente; deben desprenderse de la base sin dañar las raíces. Limpie el follaje con regularidad para eliminar las manchas de cal y el polvo; proceda con un paño suave y apenas húmedo.

Aplicación de fertilizantes

Finalmente, la orquídea no es muy codiciosa y no es muy difícil. Lo ideal es utilizar el abono específico para orquídeas, disponible en su centro de jardinería. Existen diferentes formatos según se quiera utilizar en forma de spray, diluido en el agua de riego, etc. Se puede variar la cantidad de abono que se utiliza según la estación o el ciclo. Ningún abono durante el reposo vegetativo, un aporte sostenido en la reanudación y aparición de los botones florales, apoyo durante la floración.

¡Buenos remedios para grandes males!


Observe su orquídea regularmente para detectar posibles problemas.


¿Le cuesta desarrollarse o parece que ha dejado de crecer? Asegúrese de que la olla no es demasiado pequeña. Compruebe el estado del sustrato y de las raíces. Dale más luz. Asegúrate de darle la cantidad adecuada de fertilizante.
Los brotes parecen estar sufriendo y/o cayendo? Aporta más luz a tu planta, un poco más de calor también, ¡sobre todo en las raíces! Una vez que hayas encontrado el lugar adecuado, no lo muevas cuando se estén formando los brotes. Y dale un empujón con abono, ya que puede tratarse de una carencia nutricional.

¿Está afectado el follaje? Aparición de manchas amarillas y luego marrones y secado aparente: su planta está sufriendo un entorno demasiado soleado y seco. Cambia su lugar, aléjalo de la calefacción. Puntas secas y marrones: aumentar la humedad atmosférica, reducir la cantidad de abono, cuidar la humedad estancada en las raíces. Si las hojas dejan de desplegarse, es posible que las raíces se hayan dañado por el exceso de agua estancada. Que no cunda el pánico, retire su orquídea, corte las raíces demasiado dañadas y renueve completamente el sustrato. Asegure un buen drenaje y procure que el ambiente sea lo suficientemente húmedo.

Por último, ¡algunos parásitos y hongos pueden querer disfrutar de la belleza! Pulgones, cochinillas, arañas rojas... la mayoría de las veces, la observación regular le permitirá intervenir rápidamente y eliminar los parásitos manualmente. En caso de recurrencia frecuente o infestación grave, puede ser necesaria la aplicación de productos. Siga las instrucciones de uso recomendadas por nuestros asesores.




¿Cómo hacer que una orquídea vuelva a florecer?

Aunque la mayoría de las orquídeas pueden florecer todo o casi todo el año, no lo hacen de forma continua.

Si su orquídea pierde sus flores, su ciclo vital sigue su curso y si no vuelve a florecer inmediatamente, es sin duda señal de un merecido descanso. Porque generalmente, cuando la causa es una enfermedad, aparecen al mismo tiempo otros síntomas, como el deterioro del follaje o los daños en las raíces.

En algunas variedades de orquídeas se puede "fomentar" la segunda floración cortando las partes desfloradas por encima de un nudo. Si todo el tallo está marchito, córtelo muy corto. Repita este atajo cada vez que un tallo esté completamente desflorado. Esto fomentará una nueva floración cada vez.

Acompañe esta operación con una renovación del sustrato si parece estar seco y agotado.

Por lo demás, asegúrese de que dispone de todas las condiciones adecuadas para la reanudación: temperatura adecuada, circulación de aire, mucha luz, riego regular y un posible suministro moderado de abono.

Consejo de Jardiland: si empiezas tu "historia" con orquídeas, comienza cultivando una Phalaenosis. No sólo son las más fáciles de cuidar, sino también las que tienen más probabilidades de volver a florecer. Luz, riego semanal, un abono especial para orquídeas una vez al mes... y ¡voilà!


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